La Cerrada de Elías es el cañón más impresionante del Parque Natural: un estrecho de roca caliza de 300 metros de altura por el que el río Cazorla se abre paso en un recorrido de apenas 2 kilómetros. Las paredes verticales crean un microclima propio en el que crecen helechos y plantas rupícolas que no se encuentran en ningún otro punto del parque.

El sendero que recorre el cañón está protegido por una pasarela de madera anclada en la roca y es transitable en ambas direcciones. En los tramos más estrechos, la roca de ambas paredes está a menos de 4 metros de distancia y la luz del sol solo llega al fondo durante pocas horas al día.