Más allá del Borosa

Si visitas el Parque Natural de Cazorla por primera vez, lo más probable es que alguien te recomiende el sendero del Río Borosa. Y con razón: es una ruta espectacular que sube por un cañón de roca caliza hasta dos lagunas de montaña de agua cristalina. Pero hay un problema: en temporada alta, más de mil personas al día recorren el mismo sendero.

¿Y si te dijéramos que a diez kilómetros de ahí hay rutas igual de bellas con menos de diez personas al día?

1. Cañón del Guadalentín

La Sierra de Segura guarda uno de los paisajes fluviales más espectaculares del Parque Natural: el cañón del Guadalentín, un estrecho de roca vertical por el que el río se abre paso entre paredes de 300 metros. El sendero sigue el cauce durante 14 kilómetros, alternando bosque de ribera con zonas de escalada y pozas de agua transparente ideales para el baño. Dificultad moderada.

2. Ruta de los Cortijos Abandonados — Sierra del Pozo

Una ruta que es también un viaje en el tiempo: los cortijos de piedra abandonados a mediados del siglo XX cuando la repoblación forestal transformó el paisaje de la sierra cuentan la historia humana del parque. El sendero une seis cortijos en estado de ruina entre pinares de repoblación y antiguas tierras de cultivo ya colonizadas por el monte bajo. 18 kilómetros, circular, dificultad moderada.

3. Vereda de la Trasierra — Santiago-Pontones

El municipio de Santiago-Pontones es el menos visitado del parque y el que tiene mayor superficie protegida. La Vereda de la Trasierra es un camino ganadero histórico que conecta varias aldeas de la Sierra de Segura por terreno de alta montaña, con vistas a las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas simultáneamente. Solo para senderistas experimentados.