Las ruinas de la antigua Iglesia de Santa María de Cazorla, construida en el siglo XVI sobre los cimientos de una mezquita mayor y destruida por las tropas francesas en 1812 durante la Guerra de Independencia, conforman hoy uno de los espacios más evocadores del casco histórico. El templo inacabado, cuya nave central quedó abierta al cielo cuando fue incendiado, ha sido recuperado como espacio cultural y escenario de conciertos en verano.

Frente a la iglesia, en la Plaza de Santa María, se encuentra la fuente renacentista del siglo XVI considerada uno de los mejores ejemplos de este estilo en la provincia de Jaén.