RECURSOS HISTÓRICO-CULTURALES
Dirección
Carretera JA-3299
Quesada
CÓMO LLEGAR ›
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Horario
No se requiere.
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Descripción
Belerda y Las Casillas de Don Pedro, son dos pintorescos núcleos separados por apenas un kilómetro, que entrelazan sus destinos a la sombra del santuario de Tíscar, un faro cultural y espiritual que ha actuado de epicentro de sus tradiciones.
Las Casillas de Don Pedro, al abrigo del majestuoso Picón Larguillo, se encuentran en una zona donde la naturaleza se muestra en todo su esplendor. Aquí, los caseríos se han construido sin un plan urbanístico predefinido, adaptándose a las ondulaciones de la tierra. El agua fresca brota de varias fuentes, una era empedrada revive la nostalgia del pasado, un antiguo molino harinero aún guarda historias de tiempos anteriores, y un horno de pan preserva el aroma de la tradición culinaria local. El nombre de la aldea recuerda al infante Don Pedro, quien en 1319 conquistó la fortaleza de Tíscar, un hecho que ha marcado profundamente la identidad de la aldea, dejándole una herencia que resuena en cada rincón del lugar.
Belerda, no lejos de Las Casillas, está protegida por un imponente muro de roca, hogar de cabras monteses y buitres. Aunque la emigración ha reducido su población a unos 150 habitantes, la aldea mantiene un aire de tranquilidad y tradición. Su lavadero público, construido entre finales del siglo XIX y principios del XX, simboliza un avance en la vida comunitaria, ya que anteriormente, las mujeres tenían que desplazarse hasta el río para lavar la ropa, una tarea que se volvió mucho más fácil en el lavadero, y que además transformó el lavado de ropa en una ocasión para socializar y compartir historias. A pesar de varias reformas a lo largo de los años, el lavadero sigue siendo un lugar de encuentro y una pieza fundamental en el tejido social de Belerda.
Entre las dos aldeas, el Pilón Azul emerge como un oasis natural, una piscina natural entre rocas que
ofrece un baño revitalizante a lugareños y visitantes, a pesar de sus aguas frías. Este rincón apacible permite una inmersión auténtica en la naturaleza, proporcionando un vínculo tangible con el entorno natural. Belerda y Las Casillas de Don Pedro, con su rica herencia cultural y su entorno sereno, nos brindan un vistazo a un pasado donde la comunidad y la naturaleza eran el núcleo de la existencia, con cada rincón narrando historias de resiliencia y pertenencia.





