Pero, sobre todo, las aldeas del Parque forman siempre parte de espléndidos paisajes, aportando la intimidad y el detalle de la mano humana a la grandiosidad de las montañas y los bosques que las rodean. La emigración ha castigado sin piedad a los humildes cortijos aislados y a las aldeas del Parque. Muchas de ellas sólo están habitadas durante los meses de climatología más favorable, pero otras aún se mantienen pobladas todo el año.
Las posibilidades que abren las nuevas tecnologías de la comunicación y el avance de la agricultura ecológica, así como las fuertes restricciones a la construcción en suelos no declarados como urbanizables, están convirtiendo a las aldeas del Parque en un recurso con indudable proyección para uso turístico e incluso residencial.
Las aldeas del Parque se encuentran en un desigual estado de conservación. Hemos seleccionado para ti unas cuantas de entre las más cautivadoras. No te las pierdas… y no dejes de descubrir otras cuantas.
Aldeas destacadas
- Aldea de Miller (Santiago Pontones)
- Aldeas de Trujala (Segura de la Sierra)
- Burunchel (La Iruela)
- Huelga Utrera (Santiago Pontones)
- La Ballestera y Montalvo (Santiago Pontones)
- La Capellanía (Cazorla)
- La Espinareda (Segura de la Sierra)
- La Hueta (Orcera)
- La Toba (Santiago Pontones)
- Los Anchos (Santiago Pontones)
- Umbría de Cabeza Gorda (Segura de la Sierra)