RECURSOS HISTÓRICO-CULTURALES
Dirección
Carreteras JA-6108 y A-6204.
Villacarrillo
CÓMO LLEGAR ›
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Horario
No se requiere.
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Descripción
En el siglo XX, la colonización de las tierras regadas por el río Guadalquivir transformó radicalmente la región, dando origen a una serie de pequeñas aldeas a lo largo de sus riberas. Este cambio, impulsado por la necesidad de aprovechar los recursos hídricos, permitió el florecimiento de comunidades agrícolas que encontraron en la fertilidad de las tierras del Guadalquivir una base sólida para su subsistencia.
Así, contamos con Mogón y Agrupación de Mogón, pertenecientes a Villacarrillo, siendo un ejemplo vibrante de estas nuevas comunidades. Mogón cuenta conunos 900 habitantes que duplican su número en verano, destacando por su piscina natural en el río Aguascebas y su tradición agrícola, centrada en la producción de aceite de oliva, aunque el turismo rural y la hostelería están empezando a emerger.
Santo Tomé y Montiel (Agrupación de Santo Tomé), reflejan también el impacto de la colonización agraria. Aunque su iglesia y escuela están ahora cerradas, estos edificios alguna vez fueron el núcleo de la vida comunitaria. Surgida como extensión de las políticas de colonización, Montiel, al igual que otras aldeas de la zona, se organiza en torno a la subsistencia agrícola, y la vida cotidiana de sus habitantes se entrelaza con el ritmo de la agricultura y la cooperación entre vecinos.
El Molar y Valdecazorla, en el municipio de Cazorla, ilustran cómo la demanda de nuevas tierras agrícolas
dio forma a comunidades en la Vega del Guadalquivir. Aquí, el trabajo en el campo es esencial y las mujeres mantienen tradiciones y cohesión social, gestionando tanto las tareas domésticas como las agrícolas.
Puente de la Cerrada, también en Cazorla, se desarrolló alrededor de una cerrada natural y una carretera
clave. La construcción de una presa y una central hidroeléctrica en 1963 subraya la importancia de
la infraestructura para estas comunidades. En Puente de la Cerrada, la agricultura y la gestión del agua son vitales, y la vida diaria se caracterizan por la interdependencia y la cooperación.
Estas aldeas, con sus tradiciones y su estructura de vecindad, forman un tejido social en el que la cooperación y el apoyo mutuo son esenciales para la subsistencia. La vida en estas comunidades es un reflejo de la adaptación al entorno y de la continua interacción entre los habitantes, sus necesidades y sus recursos.




