RECURSOS HISTÓRICO-CULTURALES
Dirección
Calle Genaro de la Parra, 8
Orcera
CÓMO LLEGAR ›
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Horario
No se requiere.
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Descripción
En el corazón del casco antiguo de Orcera, justo detrás de la majestuosa Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, se esconde uno de los rincones más encantadores de la localidad. Allí, en una pequeña plazuela adornada con jardines, se encuentra una fuente que, a pesar de su sencillez, deslumbra por la elegancia y armonía de su diseño.
El origen de esta fuente sigue siendo un enigma que el tiempo no ha revelado. Sabemos, gracias a las crónicas ordenadas por el rey Felipe II en 1575, que por entonces ya existía una fuente en la plaza del pueblo, cuando Orcera aún era un humilde arrabal de Segura de la Sierra. Es posible que esas palabras se refirieran a esta misma fuente, que pudo haberse levantado en el siglo XVI, en tiempos en que se construía la iglesia. Tal vez, con el paso de los años, fue trasladada a este rincón apacible detrás del templo. Durante las primeras décadas de aquel siglo, Orcera vivió un momento de florecimiento, y la plaza de la Alhóndiga se convirtió en el epicentro de una renovación urbanística. Es probable que la fuente de los Chorros fuera parte de ese renacer. Aunque su estilo clásico ha llevado a pensar que fue construida en el siglo XVIII, su verdadero origen se pierde entre las historias que guardan sus piedras.
La fuente, incrustada en la fachada de una antigua casa, parece estar entrelazada con el paisaje que la rodea. Está hecha de piedra, su estructura amplia y horizontal nos invita a observarla con calma. En el centro de su fachada principal se abren dos arcos de medio punto, hoy sellados con ladrillo. De ellos brotan dos caños de bronce que emergen desde el corazón de delicadas flores esculpidas en piedra, y el agua cae serenamente en pequeñas piletas cuadradas que se alinean bajo los arcos.
Coronando la fuente, un frontón triangular preside la escena. En el centro, como testigo del tiempo, el
escudo de Orcera ha sido tallado en piedra, un elemento que se añadió en el siglo XX. Grandes piñas esculpidas decoran la parte superior, otorgando a la fuente un aire simbólico y majestuoso.
Este rincón, oculto pero vibrante de historia, invita a quienes lo visitan a detenerse un momento, a escuchar el suave murmullo del agua y a dejarse llevar por la calma. Aquí, la sencillez se transforma en belleza y la piedra cuenta historias antiguas, mientras el presente se detiene para admirar el paso del tiempo.




