Vadillo-Castril (Cazorla).
Cazorla
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Descripción
No había camiones ni apenas caminos. Para sacar la madera de estos montes, los gancheros lanzaban los troncos al río y los guiaban corriente abajo —hasta Sevilla y más allá—, saltando sobre la madera con un largo bichero en la mano. Era un oficio durísimo y de una destreza asombrosa: cuanta más agua bajaba, más troncos y más peligro.
De aquellos ríos flotables salió la madera que levantó barcos y casas muy lejos de aquí: así, la Sierra construyó también paisajes que nunca verás. En cada tablón antiguo podía haber el sudor de un ganchero. Esta pieza cierra el circuito y te devuelve al principio: la Sierra siempre ha estado conectada con el mundo.
Está hecha para que tú completes la escena. Súbete a la almadía de troncos, agarra el bichero y conduce la madera río abajo como un ganchero por un momento. Es una escultura para tocar y para fotografiarse en ella: tiene un hueco pensado para que te coloques y te integres como parte del paisaje. Su ubicación no es casual; se ha elegido en relación con el motivo, porque el contexto forma parte de lo que cuenta. Junto a la pieza encontrarás una placa con código QR que amplía esta información in situ.
Es un lugar sin masificar, que conserva la calma y la calidad ambiental de la Sierra. Visítalo con respeto: aparca antes de llegar al punto exacto, donde no estorbes, y acércate dando un pequeño paseo a pie. Evita el ruido y, si encuentras algún desperfecto, avisa a la policía local del municipio.
Forma parte de la Ruta Memoria y Paisaje de la Sierra. La siguiente escultura del circuito es Los últimos maquis.




