Entrada de la aldea de La Hueta (Orcera), junto al merendero y el lavadero.
Orcera
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Descripción
Negra y amarilla, lenta y discreta, la salamandra aparece cuando llueve y se esconde cuando aprieta el sol. No huye de la gente: simplemente vive donde el agua está limpia, junto a fuentes, lavaderos y arroyos como los de La Hueta. Su presencia es una buena noticia.
Porque allí donde ella vive, el agua sigue sana, y el agua es lo que ha construido y mantiene este paisaje. Verla —o saber que está— te dice más del estado de la Sierra que cualquier cartel: es un termómetro vivo. Cuidar sus charcas es cuidar el agua que después bebemos todos.
Está hecha para que tú completes la escena. Súbete a lomos de la salamandra, junto al viejo lavadero, y ponte a la altura de la guardiana del agua limpia. Es una escultura para tocar y para fotografiarse en ella: tiene un hueco pensado para que te coloques y te integres como parte del paisaje. Su ubicación no es casual; se ha elegido en relación con el motivo, porque el contexto forma parte de lo que cuenta. Junto a la pieza encontrarás una placa con código QR que amplía esta información in situ.
Es un lugar sin masificar, que conserva la calma y la calidad ambiental de la Sierra. Visítalo con respeto: aparca antes de llegar al punto exacto, donde no estorbes, y acércate dando un pequeño paseo a pie. Evita el ruido y, si encuentras algún desperfecto, avisa a la policía local del municipio.
Forma parte de la Ruta Memoria y Paisaje de la Sierra. La siguiente escultura del circuito es Mariposa (Graellsia isabellae).




