Zona deportiva de La Iruela.
La Iruela
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Descripción
Hay cosas que sólo ocurren una vez y en un único lugar del planeta: esta violeta es una de ellas. Frágil, de un rosa intenso, brota en la roca caliza más desnuda entre los 1.100 y los 2.100 metros, y no crece de forma natural en ningún otro rincón del mundo salvo en estas sierras. Es el símbolo vivo de que este paisaje es irrepetible.
Su existencia te interpela: el roquedo que parece estéril es en realidad un refugio de vida única que la roca y el clima han ido construyendo durante milenios. Cuidarla es cuidar algo que, si se pierde aquí, se pierde para siempre en todo el planeta. Por eso esta pieza tiene forma de banco: para que te sientes a su lado y la mires de cerca.
Está hecha para que tú completes la escena. Siéntate en ella: la escultura es un banco con la forma de la flor, pensado para que descanses y la observes a tu altura. Es una escultura para tocar y para fotografiarse en ella: tiene un hueco pensado para que te coloques y te integres como parte del paisaje. Su ubicación no es casual; se ha elegido en relación con el motivo, porque el contexto forma parte de lo que cuenta. Junto a la pieza encontrarás una placa con código QR que amplía esta información in situ.
Es un lugar sin masificar, que conserva la calma y la calidad ambiental de la Sierra. Visítalo con respeto: aparca antes de llegar al punto exacto, donde no estorbes, y acércate dando un pequeño paseo a pie. Evita el ruido y, si encuentras algún desperfecto, avisa a la policía local del municipio.
Forma parte de la Ruta Memoria y Paisaje de la Sierra. La siguiente escultura del circuito es Batalla de Baécula.




