RECURSOS HISTÓRICO-CULTURALES
Dirección
Carretera A-310. Avenida Andalucía, 1
La Puerta de Segura
CÓMO LLEGAR ›
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La Puerta de Segura
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Horario
No se requiere.
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Descripción
El nombre de La Puerta de Segura evoca la esencia de una entrada natural a la Sierra de Segura y al parque natural circundante. Su posición estratégica propició la edificación de estructuras defensivas durante la época islámica. En lo que hoy constituye el núcleo urbano de La Puerta de Segura, a los pies del Cerro de Carrasquilla, se encuentran vestigios de dos antiguas fortalezas. El Guadalimar, río que surca la localidad y divide la población en dos secciones, Las Riscas al norte y El Peñón al sur, ha sido el testigo silencioso de cómo sus habitantes han adaptado su vida al flujo de sus aguas, como demuestra el curso del río y su playa artificial. El trazado de las calles, de origen medieval, se presenta como un laberinto defensivo adaptado al terreno. Las calles, angostas y serpenteantes, se distribuyen de forma irregular, desembocando en pequeñas plazas y callejones sin salida que susurran historias de tiempos antiguos. El puente que cruza el Guadalimar, erigido en la época musulmana, se alza al pie de una antigua fortaleza. Construido con mampostería de calicanto y con un único ojo, cumplía la función de presa en tiempos de peligro. Su diseño permitía que, al ser cerrado con una puerta, las aguas se estancaran, elevándose hasta inundar el entorno y volver el puente impracticable. Esta característica, aunque ingeniosa, provocaba frecuentes inundaciones, lo que llevó a su destrucción a principios del siglo XX. Hoy en día, un puente más ancho se alza parcialmente sobre los cimientos del antiguo, restaurando el paso por este crucial punto. Este puente no solo ha sido un testigo del tiempo, sino también un nexo vital en la historia del transporte de madera desde los bosques del Parque Natural hasta Sevilla y otros destinos. La madera, esencial para la construcción de barcos y grandes edificios civiles y religiosos, hizo posible muchos de los eventos históricos que conocemos. Sin la pequeña pero significativa historia de
este puente, gran parte de nuestro pasado no habría sido el mismo.
El trabajo de los pineros, conocidos como gancheros en otras regiones, era arduo y arriesgado. En la plaza del pueblo, se puede imaginar el bullicio de un grupo de pineros armados con ganchos y otros utensilios, preparándose para iniciar su labor. Esta multitud, compuesta por más de cincuenta personas, y a veces incluso varios cientos, incluía también a algunos niños, quienes, junto a sus mayores, formaban parte de una tradición que ha tejido el desitno de esta región con la historia de sus gentes.




