Miereras y casas de fogueros entre embalses. El legado forestal de la zona norte
Inicio en Google Maps
Municipio: Villanueva del Arzobispo
48,7 km · 3h 30min
Descripción
Esta ruta de 48,7 kilómetros recorre la zona norte del Parque Natural, mostrando algunos de los elementos del legado forestal más singulares de la sierra de Las Villas. El paisaje, constreñido entre las altas atalayas y los profundos barrancos que conforman esta sierra, presenta un fuerte contraste entre las cumbres calizas y los embalses de Aguascebas y Tranco que enmarcan el recorrido.
El itinerario se inicia en el área recreativa de Aguascebas Chico, junto al embalse del mismo nombre, y atraviesa lugares cargados de historia forestal: miereras donde se obtenía aceite de enebro como medicina veterinaria, casas de fogueros que albergaban a los vigías encargados de detectar incendios desde lo alto de las cumbres, refugios de carboneros y antiguas pegueras donde se destilaba la pez. Especial mención merece el artefacto metálico del final de ruta, junto al embalse de Aguascebas, recuerdo del intenso trabajo maderero que protagonizó esta zona durante el siglo XX.
Aunque está pensada para cicloturistas, podría realizarse en coche ya que transita por carreteras y pistas forestales abiertas. La fuerte impronta del bosque sobre el territorio, las vistas a los dos embalses y la cercanía a Hornos de Segura convierten este recorrido en una excelente opción para descubrir la cara más auténtica del parque.
Nombre de la ruta
Miereras y casas de fogueros entre embalses. El legado forestal de la zona norte
Código: RF-02
Tipo de ruta
Lineal
Dificultad
Moderada
Distancia total
48,7 km
Coordenadas
Inicio
38.040890, -2.953040
Fin
38.181670, -2.796620
Tiempo de marcha estimado
3h 30min
Desnivel máximo 1.387m
Tipo de accesibilidad
- Apta bicicleta
Época del año
Perfil de alturas
Mapa de la ruta
Puntos de interés en la ruta
1
La ruta se inicia en un área recreativa a orillas del embalse de Aguascebas, el más pequeño de los seis embalses repartidos por el interior del Parque Natural (capacidad de 6,4 Hm³). Abastece de agua potable a Úbeda y Baeza. El embalse aprovecha una garganta caliza, idónea para erigir presas. La densa masa forestal del entorno previene la erosión y evita el aterramiento del vaso, manteniendo así su capacidad de almacenamiento.
2
Tras cruzar la presa, la carretera sube hasta el Collado del Pocico. Los árboles aportan beneficios muy variados: proporcionan madera (cada español consume al año el equivalente a un árbol crecido), producen oxígeno y favorecen el agua corriente en los hogares al evitar el aterramiento de los embalses. Las repoblaciones de las laderas vertientes a un embalse son inseparables de su construcción. Esta repoblación se hizo con pino laricio variedad austriaca, procedente de los Alpes.
3
La aldea de La Fresnedilla es el principal núcleo poblacional actual de la sierra de Las Villas y un polo de atracción para lugareños y visitantes. Cuenta con un restaurante en lo que fue la antigua casa forestal y con la escuela unitaria para los niños de los cortijos del entorno. La escuela destaca por su gran cúpula, parte de un observatorio astronómico.
4
Girar a la izquierda para acercarse al tornajo de Navazalto y subir hacia la casa de fogueros. Este tramo deja la carretera asfaltada y discurre por pista forestal, ida y vuelta, hasta la casa de fogueros.
5
Las sierras de Cazorla, Segura y Las Villas son muy ganaderas: muchos rebaños las recorren guiados por pastor. Los dornajos —llamados localmente "tornajos"— son abrevaderos omnipresentes. Una fuentecilla de poco caudal puede dar de beber a cientos de ovejas (las afamadas segureñas no comen si no han bebido antes), permitiendo aprovechar pastizales que de otra manera serían inaccesibles. Los dornajos también benefician a la fauna silvestre, especialmente anfibios y aves. Tradicionalmente se hacían vaciando troncos de pino salgareño; éste es de obra de albañilería.
6
Tras una subida pronunciada de 2 km por pista, la casa de fogueros de Navazalto presenta el plano típico: una habitación rectangular, tejado curvo de hormigón y ventanas en todas las orientaciones. Su rasgo distintivo es una chimenea encalada y un pequeño torreón de piedra que oculta un depósito de agua. Cuenta con antenas y pararrayos, junto a un antiguo corral de piedra seca. Las casas de fogueros se ubican en atalayas naturales que se ven entre sí: Navazalto enlaza visualmente con Iznatoraf, los Morrones de Santa María, el Caballo de Torraso y el Quijarón, lo que reduce el tiempo de respuesta ante un incendio. Las vistas al embalse de Aguascebas son magníficas.
7
A la derecha de una larga recta ascendente aparecen unos bancales reforzados por muros de piedra, hoy algo derruidos. Las áreas montañosas son poco aptas para la agricultura: clima frío y relieve abrupto. Por eso la mayoría de los bosques persisten en la sierra mientras las llanuras se deforestaron hace siglos. Antes de los fertilizantes químicos, la única forma de aumentar la producción agrícola era ganar terreno al bosque. Los agricultores superaron el relieve construyendo paratas reforzadas con piedra. Comparados con otras paratas humildes de la sierra, estos amplios bancales —ahora abandonados— debieron pertenecer a una persona acomodada (de ahí el topónimo "Nava del Rico").
8
Al final de la larga recta encontramos un cargadero de la madera cortada en las repoblaciones de pino salgareño que quedan detrás, junto a otro dornajo de obra. Los árboles son esenciales para conservar el suelo: si éste se erosiona, la vegetación se empobrece y el terreno se desertiza. Las repoblaciones se reconocen por la alineación casi perfecta de árboles —explicada por el uso de tractores que abren el suelo en línea recta— y por la elevada densidad inicial, pensada para generar muchos jornales en zonas con desempleo. A medida que los árboles crecen se "molestan": donde caben 100 pequeños sólo caben 10 grandes, lo que obliga a aclareos planificados.
9
La sierra de Las Villas está llena de cortijos en ruinas que estuvieron habitados por familias numerosas hasta hace pocas décadas. Cuando bastaba con cuidar la tierra y pastorear el ganado, la sierra estuvo poblada durante generaciones; cuando llegaron expectativas nuevas, los serranos emigraron a los pueblos y a las grandes ciudades. Los cortijos abandonados fueron cediendo a los temporales hasta arruinarse. En este collado destacan, además del cortijo, unos mojones de piedra que marcan la división inventarial de los montes y un depósito de agua con abrevadero para el ganado. La división inventarial es una herramienta de gestión forestal: divide el monte en parcelas cuyos límites se marcan en mapa y sobre el terreno con hitos.
10
Tras un descenso muy pronunciado, la carretera llega al área recreativa de la Cueva del Peinero. Aquí no hay un depósito convencional, sino un muro de piedra llagueada que mantiene en alto un caño alimentado directamente por el arroyo del Raso de la Honguera. Antes el agua llegaba por una reguera con canal vaciada en un tronco de pino, todavía conservada tras el muro. El muro luce un escudo de la profesión forestal —hacha y zapapico cruzados, con orla de palmera y laurel o roble— y la inscripción "Distrito Forestal", una de las denominaciones históricas de la Administración Forestal junto a Patrimonio Forestal del Estado e ICONA, antes de la actual Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente.
11
Junto al desvío a la Casa Forestal La Parra (refugio del GR-247 "Bosques del Sur") se observan pinos negrales que han sido o están siendo resinados. No es un aprovechamiento productivo, sino una actividad turística y cultural ligada al legado forestal. La resinación ha sido anecdótica en el Parque Natural por lo abrupto del terreno: el trabajo del resinero se vuelve tan penoso que la resina extraída no compensa el jornal. Aun así, entre 1943 y 1953, durante la autarquía posterior a la II Guerra Mundial, se llegaron a resinar algunos montes pese a la falta de rentabilidad.
12
La carretera ha picado fuerte durante los últimos 2 km, pero la subida será más suave en los próximos 8 antes del vertiginoso descenso al Puente de los Agustines. La ganadería extensiva tradicional ligada al monte —ovejas segureñas y vacas pajunas, ambas razas autóctonas— necesita una infraestructura mínima: dornajos y tinadas. Las tinadas permiten recoger el rebaño durante la noche o los temporales y guardar a las recién paridas. Esta parada permite ver ambas. Lo más llamativo es una pradera que se mantiene verde casi todo el año gracias a la depresión donde se acumula el agua y al estiércol del ganado, que mejora la retención hídrica del suelo. Los pastores son depositarios de un conocimiento ecológico transmitido entre generaciones: un legado inmaterial del legado forestal.
13
Las miereras son hornos diseñados para extraer las sustancias resinosas de la madera de enebro. La miera obtenida fue muy demandada por los pastores como desparasitante de la piel del ganado, cicatrizante, desinfectante de abrevaderos y repelente de serpientes; también se usaba contra el dolor de muelas. La mierera tiene dos cámaras: la interna recibe trozos de cepa de enebro y se cierra para reducir el oxígeno; la externa aloja el fuego que calienta la primera. La madera no arde pero suda resina, que sale por un conducto. Las caleras funcionan con una sola cámara: el calero levanta una falsa bóveda con piedra caliza que, al calentarse durante varios días, transforma el carbonato cálcico en cal viva, materia fundamental para la argamasa antes del cemento, además de pintura y desinfectante.
14
En el cruce con la carretera A-6202, girar a la derecha para subir hacia el embalse del Tranco de Beas.
15
Fin de la ruta. Un artefacto íntegramente metálico —cinta transportadora sobre rodamientos accionada por estación motora— construido para sacar las traviesas del agua embalsada y depositarlas sobre el muro de la presa. Las traviesas llegaban flotando, los pineros las cargaban en la cinta y, ya en lo alto, las lanzaban por un tobogán al otro lado de la presa para que continuaran río abajo hasta la estación de tren más próxima: un viaje de casi 100 días. El Parque Natural alberga unas 100.000 hectáreas de pinares de salgareño de titularidad pública, idóneos para fabricar traviesas, lo que convirtió a estos montes en los principales proveedores de RENFE desde 1942. La última maderada pasó por aquí en 1949: ese año cruzaron por este elevador 600.000 traviesas. La construcción del Tranco (capacidad 498 Hm³, regadío de Andalucía occidental) supuso también la expropiación y desaparición de aldeas como Bujaraiza, hoy sumergida bajo las aguas.
Más información
Servicios en ruta
- Agua potable
- Áreas de descanso
Recomendaciones
Equipamiento necesario
Naturaleza destacada
Flora
- Pino salgareño, Pino carrasco, Enebro, Sabina mora, Quejigo, Encina
Fauna
- Cabra montés, Buitre leonado, Águila real, Búho real, Muflón