Derivación 9 Pista a Calar del Espino - Pista a Calar del Espino (fin de tramo circular)
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Municipio: Santiago-Pontones
7,7 km · 2h 41min
Descripción
Nombre de la ruta
Derivación 9 Pista a Calar del Espino - Pista a Calar del Espino (fin de tramo circular)
Código: GR-247-D9
Tipo de ruta
Circular
Dificultad
Moderada
Distancia total
7,7 km
- · Tramos de Senda 48,06%
- · Tramos de Vía pecuaria 0%
- · Tramos de Asfalto o cemento 0%
- · Tramos de Pista, camino forestal o rambla 51,94%
Coordenadas
Inicio
38.276514, -2.543759
Tiempo de marcha estimado
2h 41min
Tipo de firme
Pista estrecha en el 51,94% del recorrido, hasta el tornajo de la Hoya del Trigo; el 48,06% restante es senda restaurada, delimitada por filas de piedras en el calar.
Desnivel máximo 2m
2
Medio
Severidad del medio natural
1
Itinerario
Orientación en el itinerario
2
Desplazamiento
Dificultad en el desplazamiento
2
Esfuerzo
Cantidad de esfuerzo necesario
Mapa de la ruta
Puntos de interés en la ruta
1
Entre los cortijos de La Viuda y el Collado de Góntar arranca la pista estrecha que se recorre en la parte inicial. Es muy fácil identificar el lugar exacto por los barandales de madera que delimitan una zona de aparcamiento y por el panel de inicio del recorrido. Además de la señalización propia de la derivación en blanco y rojo, hay balizas y marcas blancas, rojas y amarillas, al coincidir parte del recorrido con el antiguo PR-A 178, y también balizas con flechas blancas. Al poco de iniciar el camino, entre un espeso y húmedo bosque de pino laricio, se contemplan algunos ejemplares de acebo, que encuentran en estos parajes el microclima adecuado para uno de sus últimos paraísos meridionales.
En este punto comienza el tramo circular. Conviene recorrerlo en sentido contrario a las agujas del reloj para suavizar el ascenso. Hacia la izquierda se ve el camino ancho y poco transitado por el que luego se regresará a este mismo punto. Estamos en uno de los enclaves de mayor relevancia ecológica del parque, por lo que es importante pasar lo más desapercibidos posible para que nuestro paso no provoque alteraciones. Es relativamente fácil sorprender a las esquivas cabras y machos monteses y a los elegantes ciervos, así como ver sobrevolar buitres y diversas rapaces.
La estrecha pista por la que se ha transitado desde el inicio parece perderse y aparece un tornajo (fuente-abrevadero) a la derecha. Justo en este punto se deja la pista para seguir el ascenso por una senda restaurada hacia la izquierda, entre encinares a media ladera. En los tornajos es frecuente encontrar renacuajos de varias especies de anfibios, alguna de ellas de distribución muy reducida. A medida que se asciende la vegetación arbórea se ve más limitada y empiezan a tener protagonismo los piornales y arenarias, entre pedregales y roquedos.
La senda en el calar es muy fácil de seguir y se encuentra delimitada lateralmente en su mayor parte por filas de piedras. A contramano, hacia la izquierda, se ve otra senda de las mismas características que se recorrerá más tarde, pero antes hay que continuar hacia el extremo norte del calar, siguiendo la senda señalizada hacia el norte.
Se llega al punto geodésico del Espino y al mirador norte del calar, con vistas profundas sobre la Sierra del Agua, el valle del Tus, el Calar del Mundo y el Cerrico de las Mentiras, entre otros. La derivación y el PR-A 178 solo cuentan con señalización hasta este punto, pero merece la pena recorrer la senda dejada previamente hacia la izquierda, pues forma parte de un sendero restaurado por la Consejería de Medio Ambiente, acondicionado igual que el que ha traído hasta aquí y sin posibilidad de equívoco, que se adentra en el corazón del calar y permite panorámicas de 360º.
Se cruza una barrera que limita el acceso de vehículos a motor y se desemboca en la pista forestal de Puerto Llano, que hay que tomar hacia la derecha para continuar el itinerario. Este es el punto más alto de la ruta, a 1.600 metros de altitud, a partir del cual se desciende hasta el final. Antes merece la pena desviarse hacia la izquierda unos 600 metros para admirar el Pino de las Tres Cruces, uno de los ejemplares de laricio más longevos existentes y de dimensiones considerables; las vistas desde allí merecen la pena y además es el punto de acceso hacia el arroyo de los Tornillos de Gualay, donde se ubica la famosa Cerrada del Pintor. Siguiendo la ruta, se continúa en descenso con excepcionales vistas sobre el Barranco de los Tejos, la Loma de los Agrios y el Aguilón del Loco hacia el suroeste.
La casa forestal de la Cañada de las Fuentes se enclava en un lugar privilegiado que invita al descanso, entre arroyos y verdes praderas con fresnos, encinas y cornicabras. Hay una fuente y una pequeña alberca junto a algunas mesas y bancos de piedra. Parece que este podría ser el verdadero nacimiento del río, ya que la palabra fuentes podría referirse a los diferentes arroyos que aquí se encuentran. Para finalizar la ruta se continúa por la pista dejando la casa forestal a la derecha.
Se cruza un puente sobre el arroyo de la Cañada de las Fuentes y, a la derecha, hay un pequeño mirador desde el que se contempla una gran roca vertical bajo la que se ubica esta surgencia. A escasos 100 metros más adelante, hacia la derecha, existe un acceso al mismo, junto a una placa que reproduce un poema de los hermanos Álvarez Quintero. Se puede regresar por el mismo camino de ida o bien continuar la pista hacia abajo 100 metros más, girar hacia la derecha y seguir sin desviarse la pista forestal de tierra hasta el Puente de las Herrerías: en esta segunda opción, de 12 kilómetros, se camina la mayor parte del trayecto junto a las cristalinas aguas del Guadalquivir, pasando junto a la cerrada Picón del Rey, las cascadas de Arroyo Amarillo y la Cerrada de los Cierzos.
Recomendaciones
Descripción técnica
RUTÓMETRO
Naturaleza destacada
Flora
- pino laricio, acebo (uno de sus últimos refugios meridionales), arce, quejigo, majuelo, encinar bien conservado a media ladera, piornales, arenarias, pastizales, tejos encajonados en los roquedos del extremo sur del calar.
Fauna
- cabra montés y macho montés, ciervo, águila real, buitre leonado y diversas rapaces; renacuajos de varias especies de anfibios en los tornajos, alguna de distribución muy reducida.